Educación Rodrigueana




Escójase entre los métodos y modos de enseñar los más generalmente aprobados, los que parezcan más racionales: tómese de cada uno lo mejor para componer uno solo; pero si se descubre en ellos especulación mercantil, o el deseo de amontonar conocimientos, o el proyecto de ahorrar gastos, tiempo y trabajo, a costa de lo que se aprende, dígase: (...) El interés general está clamando por una REFORMA, y... la América. (...) La América no debe imitar servilmente, sino ser ORIGINAL" (Extracto de publicaciones en "El Neo-Granadino de Bogotá, 1849)[1]

Esta reflexión realizada por Simón Rodríguez y citada por Juan Calzadilla en su libro Robinson y Freire: hacia la educación popular; sin lugar a dudas, desnuda la esencia del método educativo que debería aplicarse en nuestras Universidades Experimentales. Originalidad en los contenidos, en los métodos y en las prácticas. Decolonialidad del Ser y el Saber.

El docente debe estar en una búsqueda constante, en una reflexión permanente, debe ser capaz de ensamblar, de experimentar y sobre todo de inventar: ser originales, que es la condición sine qua non, que debe tener toda creadora y todo creador. Educar con el ejemplo.


[1] Calzadilla, J.  Robinson y Freire: hacia la educación popular (p. 76)

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